sábado, 18 de febrero de 2012

La aspirina podría evitar la propagación del cáncer

Un equipo de científicos australianos ha identificado un mecanismo por el que los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), entre ellos la aspirina, podrían bloquear la propagación de las células cancerígenas por el organismo y evitar la metástasis del cáncer. 
Según apuntan los científicos en la revista Cell, los tumores suelen secretar proteínas y compuestos, llamados factores de crecimiento, que permiten que el cáncer se desarrolle y, simultáneamente, aumentan el diámetro de los vasos linfáticos, encargados del abastecimiento y transporte de células del sistema inmunitario a todo el organismo. Los antiinflamatorios como la aspirina actuarían reduciendo el ensanchamiento de los vasos linfáticos y, de este modo, limitan la posibilidad de que un tumor se extienda a otras partes del cuerpo del enfermo. Dado que la mayor parte de la mortalidad relacionada con el cáncer es a causa de las metástasis hacia sitios distantes del tumor inicial, el hallazgo podría ayudar a mejorar el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad.

Mitos y realidades sobre la caída del cabello.

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Champús, lociones, vitaminas, ampollas... el mercado de los productos capilares que utilizan como reclamo el efecto anticaída es cada vez más extenso. No en vano, la pérdida del cabello es una cuestión estética que preocupa mucho a los hombres y, especialmente, a las mujeres. ¿Quién no se mosquea cuando ve que se quedan más pelos de la cuenta en el cepillo, en la almohada o en la ducha?
Lo primero es no alarmarse. Que se caiga el pelo es normal, lo preocupante es que no se regenere. «El problema se plantea cuando hay una desproporción entre el cabello que cae y el que nace, o cuando el cabello nuevo no tiene la misma calidad que el que ha caído», explica el doctor José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
En muchos casos, solemos correr a comprarnos el champú o el complejo vitamínico de turno para frenar lo que pensamos que acabará en tragedia capilar. Pero, ¿hasta qué punto funcionan?
«El término de "champú anticaída" no deja de ser un reclamo comercial. No tienen ningún efecto demostrado sobre la pérdida de cabello. Un buen ejemplo de esta ineficacia es el famoso champú de caballo», asegura a ABC.es el doctor Alejandro Camps, dermatólogo del Centro Médico Teknon de Barcelona y miembro de AEDV.
En el caso de las lociones y las vitaminas, pueden ayudar a controlar la caída si se debe a situaciones puntuales de estrés o por falta de algún nutriente como el hierro, «siempre y cuando el pelo esté sano», matiza el experto.
Si lo que tenemos es un problema de alopecia androgénica (calvicie común) los únicos tratamientos con una eficacia demostrada para frenar la pérdida son el minoxidil 5% (loción) y la finasterida (tratamiento oral), que se adquieren en farmacias. El primero pueden utilizarlo tanto hombres como mujeres, pero el segundo está desaconsejado para las féminas. «Para que funcionen tienen que utilizarse a diario toda la vida», advierte el doctor Camps.
Trasplante capilar
Otra opción para recuperar el cabello que está muy de moda es el trasplante capilar. Políticos como Silvio Berlusconi o José Bono y presentadores como Hilario Pino lo han popularizado.
La técnica consiste en extraer pelo de la parte trasera de la cabeza e injertarlo en las zonas donde escasea. Pero no todo el mundo es buen candidato para esta técnica. «Se necesita que haya suficiente pelo en la zona dadora para cubrir el área que interesa. Si se espera demasiado y la alopecia es muy agresiva no le vamos a poder trasplantar», avisa el experto. Además, hay que ser paciente porque el cabello tarda en salir de ocho meses a un año.
Actualmente, existen dos técnicas de trasplante capilar: la tira y el FUE. En la primera, se extrae de la parte trasera de la cabeza una tira de piel que incluye el pelo con una amplitud aproximada de 1 a 1,5 cms, y se cierra la zona de extracción mediante una sutura que dejará una cicatriz casi inapreciable.
En el caso del FUE, se rasura la zona donde se va a coger el cabello, y de ahí se extraen las unidades foliculares de una en una. Es ideal para gente que lleva el cabello rapado, pero si no es tu caso, la tira es, en palabras del doctor Camps, una técnica «más rápida, eficaz y menos torturante». En ambos casos el pelo trasplantado vivirá tantos años como lo hubiera hecho en su zona de origen. «Lo ideal es seguir un tratamiento médico de apoyo para que el paciente no siga perdiendo pelo», añade.
El mito del lavado diario
La leyenda de que lavarse el pelo todos los días favorece la caída del cabello está muy extendida, pero es falsa. Más bien sucede lo contrario. «La grasa ahoga al pelo. Un lavado diario con un poco de champú le va al cabello divinamente», asegura el dermatólogo Alejandro Camps, que advierte que uno de los peores enemigos del pelo es el estrés.