jueves, 22 de agosto de 2013

Chucherías míticas de los 80

Cuando eras pequeño entrar en una tienda de golosinas con tu duro o cinco duros en la mano (dependiendo de la época) era todo un mundo. Tardabas casi lo mismo que tu madre en hacer toda la compra en el supermercado: un regaliz rojo, un caramelo de nata, una cebolleta, un Koyak de cola… ¿cúanto voy? Bendita paciencia la del jefe o lo jefa, por cierto, ¿por qué les llamábamos así? Hoy volvemos a una de aquellas tiendas de chuches que había por todas las esquinas y recordamos las veinte golosinas más míticas de aquella época, algunas de ellas totalmente desaparecidas. ¿A que te gustaría volver a probarlas?

Chicle Cosmos

Chicle Cosmos
Un chicle negro que parecía un trozo de neumático con sabor intenso a regaliz. Sí, el chicle Cosmos es ya todo un icono de aquella época y si no llegaste a probarlo te vas a quedar con las ganas pues desapareció de nuestro planeta. En Internet he encontrado a una persona que conserva uno y lo vende por 60 euros, eso sí, yo no le pegaría un bocado.

Caramelos Chimos

Chimos caramelos
Chimos es, es un agujero, rodeado de rico caramelo“. Con este jingle se introdujeron en el mercado las pequeñas ruedas de caramelo de colores. Fue todo un exitazo, pero aunque hoy en día sigue habiendo un montón de imitadores, ni rastro de los auténticos Chimos. ¿Absorbidos por un agujero negro?

Peta Zetas

Peta ZetasAquello si que era ciencia ficción, una golosina llegada del espacio. Pequeñas partículas, vete tú a saber de qué, que en contacto con tu lengua explotaban en tu boca. La verdad que ricos ricos tampoco es que estuvieran los Peta Zetas pero era imposible resistirse a esa sensación de tener algo moviéndose en tu estómago. Hace unos pocos años han vuelto y los he visto incluidos hasta como ingrediente en uno de esos platos de diseño. Ya son ganas.

Chicle Cheiw

Es pensar en la fresa ácida de los chicles Cheiw y la boca se me hace agua. Quizás fue uno de los primeros chicles en acapararse con el mercado antes de que le llegaran un montón de competidores, pero también fue el primero en apostar por la publicidad. Este anuncio con melodía compuesta por Juan Pardo es un fiel reflejo de aquella época. Yo no me canso de verlo, era lo más moderno, tenía que ser Cheiw.

Pirulí

Piruli carameloEl pobre no tenía ni marca comercial, por lo que le llamábamos pirulí. Por dentro caramelo del de verdad y por fuero un barquillo que, sinceramente, pocas veces estaba crujiente. Con la mezcla en tu boca aquello iba cogiendo un aspecto de lo más extraño y acababa pegado en todos tus dientes. Que empacho de azúcar.

Chicle Bang Bang

Y llegó Bang Bang, el chicle blando que hacía globos enormes y con un sabor que dura y dura ¿Acaso se podía pedir más? Sí, que viniera en paquetes de cinco y que nos dejara joyitas como este anuncio.

Refresco Sidral

refresco SidralPodía ser perfectamente un sobre de Frenadol o cualquier otro medicamento pero no, era una golosina. El sobre de refresco o pica pica lo acompañábamos casi siempre de un regaliz que íbamos introduciendo en su interior por un orificio y chupando. Desde luego que fue el precursor de los regalices con azúcar ácida que encontramos hoy en día en todas las tiendas de chuches. Digamos que aquello era más artesanal. Impagable el dibujo de la señora fresa con su bebé fresita ¿o no?

Caramelo de cuba Libre

caramelo cuba librePor si el sabor a cola no era suficiente llegaron los caramelos de cuba libre para que los peques también pudiéramos imitar a papá. ¿Os imagináis una golosina hoy en día con sabor a gin tonic o pacharán? Tranquilos aquello no tenía ni un grado de alcohol, de lo contrario me hubiera pasado toda la EGB completamente borracho.

Cigarros de chocolate

cigarros de chocolateY claro, después de la copa venía el cigarro. Si el chocolate no fuera lo suficientemente atractivo ya para los niños alguien tuvo la genial idea de darle forma de cigarrillos y venderlos en paquetes que imitaban al tabaco de verdad. El chocolate era bastante malo y costaba tanto quitarle el papel que lo envolvía que muchas veces acabábamos comiéndonoslo con él. Las autoridades sanitarias en este caso no tenían nada que decir.

Pepitas de chicle Gold Nugget

Pepitas chicle Gold NuggetEl chicle elevado a la categoría de lujo. Recuerdo que eran bastante caros pero la presentación de los Gold Nugget era impecable. En un saquito que nos transportaba al lejano Oeste, el chicle tenía forma de pepitas de oro y se rumoreaba que hasta podías encontrar una pepita auténtica en su interior. ¿Y si nos la hemos tragado?

regaliz-figuras

Palotes

Palotes originalFue una de nuestras primeras golosinas y es que los Palotes parecían estar destinados a los más pequeños de la casa, supongo que porque era caramelo masticable y blandito, aunque en más de una ocasión nos encontramos con alguno más duro que una piedra. Mi gran sueño era conseguir aquel castillo de Palotes que tanto anunciaban, ¿a alguien le tocó?

PitaGol

Pita-Gol¿Un chupachups en forma de silbato y que suena de verdad? No hace falta que os diga que “el caramelo que pita” pitó y se convirtió en todo un exitazo. Aún recuerdo como por su agujero se escapaban todas las babas y acababas con todas las manos pegajosas. Más tarde pasó a llamarseMelody Pops y ya era más sofisticado al incluir una barra de plástico dentro del palito que se desplazaba y permitía varias notas.

Caramelos Selz

caramelo-SelzSolo eran diez caramelos pero en esa tira tan larga parecía que tenías caramelos Selz para toda la vida. El nombre no podía ser más acertado, ese era el sonido que salía de tu boca cuando se deshacía el caramelo y tenías contacto con el picapica que tenía dentro. Qué escalofrío, me acaba de dar.

Barrilete

BarrileteEste caramelo masticable de nata y fresa era totalmente adictivo porque la fresa sabía a fresa de verdad. ¿A que todavía recuerdas su sabor? Aunque corrías el riesgo de acabar con el caramelo pegado en todos tus dientes y tú convertido en un Barrilete de verdad. Los que habremos comido.

Chicle Niña

Chicle_Nina¿Qué me decís del olor a fresa de los chicles Niña? casi tan intenso como el de la muñeca Tarta de Fresa que sigue oliendo por muchos años que hayan pasado. Aquí todo era de color rosa y de cromo vestiditos recortables para tus muñecas. Si tus amigos te pillaban comprando uno siempre podías decir que era para tu hermana.

Kilométrico Boomer

Kilometrico-BoomerSeguro que tú también intentaste meterte todo el rollo de chicle kilométrico Boomer en la boca, ¡qué bestia! Con uno de aquellos globos casi casi podías volar. El chicle era un poco más caro de lo normal pero como extra te llevabas esa cajita en la que nos encantaba esconder nuestros tesoros.

Botelita de chicle de cola

Botellita-cola-chicleSé que la foto no es ninguna maravilla pero estas botellitas de chicle de cola de pela sí que lo eran y no podían quedarse fuera de la lista por no tener una foto en condiciones. Además, seguro que las reconoces y que tú también seguías el ritual de morder primero el tapón, echar el pica pica que tenían dentro sobre la palma de la mano y después ya comerte el resto. ¿Me equivoco?

Masky

maskyMás caramelo masticable, del pegajoso, esta vez en forma de finas tiras que incitaban a estirarlo aún más y jugar con él antes de comerlo. El Masky de cola era bestial.

Tico Tico de Sandía

Tico-Tico-SandiaSi alguien llegaba a clase comiendo un chicle Tico Tico aquello olía aún más que una frutería. Creo que se les fue un poco de las manos el bote de saborizantes, de lo contrario no entiendo como aquella sandía o plátano sabían más a sandía o plátano que las propias frutas de verdad.

Caramelo Drácula

caramelo-draculaLa gracia era enseñar a todo el mundo la boca completamente roja como si en realidad le hubieras chupado la sangre a alguien, cuando lo único que te habías comido era un caramelo Drácula. Bueno, más bien unos cuantos, que estos sí que estaban de muerte.
Entrada tomada de http://www.yofuiaegb.com/
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